El contexto

Enero de 1520. Una tensa calma recorre las ciudades castellanas. El malestar con la política del futuro Emperador Carlos V está a punto de convertirse en una de las primeras revoluciones de época moderna. A pesar de la voluntad del Consejo de Castilla, en 1516 el príncipe Carlos se había hecho proclamar desde Flandes como rey de Castilla, título que comparte desde ese momento con su madre la reina Juana de Castilla. Juana I reinaba en Castilla desde 1506, pero en 1509 había sido recluida en Tordesillas por Fernando II de Aragón, «el católico», para contrarrestar el peso de la nobleza castellana. Esta situación de encierro fue aprovechada por Carlos para usurpar el trono de su madre.

Carlos llega a Castilla en 1517 sin saber una palabra de castellano y rodeado de una corte de nobles flamencos a los que va colocando en la administración. Guillaume de Croy es nombrado arzobispo de Toledo: un flamenco al frente de la Iglesia castellana. El viaje de Carlos por el reino dura poco. El 7 de febrero de 1518 jura los fueros y libertades de Castilla en la iglesia de San Pablo de Valladolid y marcha para Aragón. Allí le fueron presentadas ya unas primeras reclamaciones llamadas “las quejas de Castilla”. Desde finales de 1517 los púlpitos de ciudades como Medina, Valladolid, Burgos o Toledo clamaban contra Guillaume de Croy y la política regia respecto a Castilla. En la propia Medina del Campo se tiene constancia en estas fechas de dos franciscanos presos por sus discursos.  Y es que el papel agitador del bajo clero en estos años es fundamental para entender el apoyo popular que va a tener la revolución comunera. Algunas proclamas van más allá y son premonitorias de las reivindicaciones de los comuneros. Los monjes advierten: el reino no tiene que estar en manos de los Grandes de Castilla, si no que “entre los medianos del reyno” “se escogiesen personas que entendiesen en la governaçion”

No volvería a Castilla hasta dos años más tarde, tras un periplo por Cataluña y Aragón, donde intentó en vano recaudar nuevos impuestos. La vuelta a Castilla está directamente relacionada con esa necesidad de dinero para su proclamación como emperador del Sacro-Imperio en 1519, lo que supone el pago de grandes cantidades a la nobleza alemana, y que pretende que las Cortes castellanas asuman. Castilla comprende enseguida el papel subsidiario al que relega el Emperador al reino, y el malestar se hace patente, especialmente entre la burguesía productiva, el artesanado, la baja nobleza, los clérigos y el campesinado. Los productores castellanos se quejan del trato de favor que reciben las manufacturas textiles de los Países Bajos, y la desregulación del mercado de lana contribuye a ello. Se está generando una economía extractivista que irá hundiendo la industria textil castellana. Las ciudades periféricas, mejor situadas para el comercio y, por tanto, relacionadas con los intereses flamencos, no ven con tanto temor la política económica del emperador. La rebelión irá cogiendo carácter de interior. A Carlos V solo le restan por tanto, el apoyo de la alta nobleza y la burguesía comercial y financiera.

Esta situación se da, además, en medio de un contexto global cambiante. De hecho, a su paso por la Corona de Aragón, el emperador no se detuvo ni en Valencia ni en Baleares, donde está a punto de estallar la revuelta agermanada.  Por otro lado, la conquista de Navarra por parte de Fernando el Católico no acaba de estar asentada y muy pronto los navarros se van a levantar con el apoyo de los franceses. En el norte de Europa, los escritos de Lutero circulan profusamente, y empieza a forjarse una rebelión protestante que tendrá su punto álgido en las guerras campesinas dirigidas por el anabaptista Thomas Müntzer. Las costas italianas son también un lugar conflictivo, tras ascender al trono del Imperio Otomano Suleyman I («Solimán el Magnífico). Por si esto fuera poco, en México, Hernán Cortes ha empezado en 1519 la conquista del Imperio Azteca. Se inician a la vez varios procesos fundamentales para entender el paso de la Edad Media a la Edad Moderna: la conquista de América, el inicio del comercio atlántico de esclavos africanos, la caza de brujas en Europa o la Revolución comunera: la era del capitalismo ha llegado

El de Carlos V va a ser un Imperio global con demasiados frentes abiertos en el que Castilla se queda en un lugar secundario. Y en este contexto, se levantan las Comunidades. El 7 de noviembre de 1519 el concejo de Toledo escribe una carta al resto de ciudades castellanas para responder conjuntamente a las pretensiones imperiales en las Cortes que el Emperador ha convocado fuera de Castilla, en Santiago de Compostela.